Xavier-Grey, John Francis/Prueba
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NACIMIENTO Y RENACIMIENTO.
13 de Diciembre de 2009
Los pasos del hombre dejaban una huella indeleble en la superficie lunar, miraba en derredor buscando la promesa de redención que debía encontrarse allí.
Lo sabía, lo había sentido y había soñado con aquel momento desde hacía meses. Entró en la edificación que milenios atrás alguien había construido, ¿quién? ¿para qué? Poco le importaba, sólo sabía que allí terminaría encontrando lo que buscaba.
Entre la penumbra de aquel lugar, podía ver grandes bloques de piedra, ya había estado allí en el pasado, sabía que adentrándose un poco más llegaría a un gran coliseo, allí hacía años pensó que podía perderla y hoy al fin iba a recuperarla.
En la lejanía vio lo que buscaba, una cápsula ovoide, reluciente, llameante. Con paso seguro se encaminó hacia el lugar donde la encontraría al fin.
Durante largos minutos observó el cascaron, las llamas de energía pura no emitían calor alguno, su mano enguantada tocó la superficie, acariciándola, reverenciándola. Hasta que al fín comenzó a resquebrajarse. En apenas segundos el cascaron desapareció, una hermosa mujer, de ojos verdes y largo cabello pelirrojo salió de el, envuelta en llamas, renació.
-Me alegro de verte de nuevo.
Su sonrisa iluminaba el lugar mientras las manos del hombre la cubrían con una manta, sin dejarla dar ni un paso más la tomó en sus brazos y la llevó hasta la nave que les esperaba dispuesta a llevarles a casa. A casa otra vez. Juntos, esta vez.
-Sabía que vendrías. He soñado contigo durante años. Tú también ¿verdad?- el hombre asintió- Siempre hemos compartido un vínculo especial. Y me alegra que haya sido el tuyo el primer rostro que he visto. Jajajaja…mírame no puedo parar de hablar, bueno tampoco es que puedas culparme, llevó 3 años muerta. No es que haya tenido grandes conversadores en los últimos tiempos. Había pensado retrasar esto un poco más, quizá después de una cena, una película, quizá incluso después de haber ido alguna vez a bailar, pero…
El hombre la sonrió y la dejó en uno de los asientos traseros, cerca había una bolsa con ropa que ella cogió mientras hablaba, para dejarla un poco de intimidad, él, se encaminó hacia el asiento del piloto y comenzó a encender la nave. Cuando se hubo vestido, el hombre notó una suave mano apoyada en su hombro.
-Pero… creo que ya me he cansado de esperar, nunca se sabe cuando puedes morir, ni el tiempo que tardarás en resucitar… ¡Oh, vamos no me mires así! ¿Si no bromeo yo con esto quien va a hacerlo?
Empujó con suavidad el asiento del piloto hasta tenerle de frente.
-No quiero esperar más, sé lo que siento y sé lo que sientes. Te amo, Charles Xavier.
Él tomó el rostro de la mujer entre sus manos la miró y acercó los labios a los suyos y posó un suave beso en ellos.
-Y yo a ti Jean Grey.
Al fin, después de tantos años podía pronunciar esas palabras sin barreras, sin culpabilidad, y descubrió que una vez dichas no podía parar de repetirlas. Y descubrió también que una vez probados los labios de la mujer a la que amaba no podía parar de besarlos una y otra vez.
-¿Charles?
-¿Aha?
-¿Está puesto el piloto automático?
-Aha…
-Bien.
No necesitó mucho más para continuar besándola y no se sintió muy sorprendido cuando vio que Jean había decidido no vestirse y ahora comenzaba a quitarle su camisa. Entre caricias y besos en un viaje de más de cuatro horas, a ambos les dio tiempo a conocerse, reconocerse y agotarse por primera vez en mucho tiempo.
27 de Agosto de 2010
-¡Dios…Dios…es… ¿es nuestro?!
-Jajaja… sí, Charles, claro que es nuestro.
-Oh… es… tan pequeño…
-Pues claro que es pequeño, pero puedo asegurarte que habría preferido que fuese más pequeño cuando intentaba salir de mi útero.
-Mira… que pies más pequeños…y sus manitas… ¡oh, Jean, Jean, está agarrando mi dedo!
La mujer acarició el rostro de su esposo y lo sonrió con dulzura, ver al imponente y serio Charles Xavier con cara de bobo mirando como su hijito recién nacido se aferraba a su dedo era lo más maravilloso que recordaba haber visto jamás.
-¿Cómo lo vamos a llamar?
-Yo había pensado en Jonh. En honor a tu padre.
-Yo había pensado en Francis, en honor a su padre.- ambos se miraron y sonrieron.
Charles la besó en la frente y con el niño en brazos se dirigió hacia la puerta de la habitación.
-Ven Jonh Francis Xavier-Grey, voy a presentarte a todos tus tíos y tías.
LA PEOR NOCHE DE SU VIDA
-¡Oh, venga mamá, ya tengo 13 años, soy más que responsable para quedarme con los niños! Idos…venga, nunca salís y hoy es vuestro aniversario.
-Jean, tranquila, los chicos se portaran bien y no es la primera vez que Francis se queda al cargo.-el chico sonrió orgulloso a su padre, le gustaba que mostrase tanta confianza en él.- Además ya me he cerciorado de que el alcohol sea de primera calidad. Y las chicas del strip traerán la droga, así que tú bebé no tendrá que salir en busca de un camello…
-Ja-ja-ja… muy gracioso Charles. Está bien –dijo dejando los ojos en blanco.- es imposible discutir con vosotros cuando estáis juntos. Al fin y al cabo esta será la última vez que tocarán los Rolling… Pórtate bien y acuesta a tu hermana pronto, y cuida de los chicos, el número del hotel está en la nevera y...
-Y si pasa cualquier cosa contactaré con papá o contigo telepáticamente, tranquila. Pasáoslo bien ¡Y traedme algo chulo de Paris!
Charles se acercó a su hijo mientras Jean subía al Pájaro Negro, le dio un beso en la frente y le guiñó un ojo. Sabía que era suficientemente maduro como para cuidar de los niños y aunque la Patrulla había salido a una misión rutinaria en Japón, debían estar apunto de llegar. Francis tomó a su hermana en brazos, se despidió de la pareja y volvió al salón.
Estaba anocheciendo y el resto de los chicos veían el Show de Eddie Murphy , ahora apenas quedaban unos veinte alumnos en la escuela y todos eran muy jóvenes, la mayoría ni siquiera había desarrollado sus poderes y no era descabellado que bastantes no los desarrollasen nunca. La Escuela para Jóvenes Talentos de Charles Xavier se había convertido más en un refugio para huérfanos y para los hijos de la Patrulla que el lugar donde educar a las nuevas generaciones de mutantes.
-Vamos, Sarah, vamos a jugar un rato con los muñecos ¿vale, babe?
-¡Eh! J.F. la tropa va teniendo hambre.
-Captado N´Dare ¿pizza para todos chavales?
Un estruendoso YEP inundó la sala y el joven cogió el teléfono para llamar a la pizzaria. 15 pizzas variadas, 10 tarrinas de helado y 18 refrescos…
-¿Refrescos?
-¡Sí, James, refrescos! No pienso darte ninguna cerveza, tú no tienes factor de curación que te evite emborracharte.
-Eso tú no los sabes. Podría tenerlo.
-Ok… te lo diré de otra forma. YO no tengo factor de curación y no voy a arriesgarme a que tu madre me electrocute y tu padre me corte en pedazos cuando te vean borracho.
Pasadas dos horas en las que los alumnos cenaron mientras veían la última de Arnie Jr., Francis comenzó a enviarles a todos a la cama, muchos de ellos, los más pequeños se habían quedado dormidos en el sillón, así que los mayores tendrían que cogerlos y llevarlos a sus habitaciones, probablemente en varias tandas. La noche estaba tranquila y la Patrulla acababa de llamar había una alerta en Montreal, el Club había puesto bombas H en varios colegios, así que llegarían cuando hubiesen terminado con…
¡¡¡KABOOOMM!!!
Tan pronto como terminó la explosión las alarmas de la mansión comenzaron a sonar, los niños se despertaron asustados y muchos de ellos lloraban con el sobresalto. Fuera en las inmediaciones de la finca Francis vio varias luces que avanzaban, seguramente habría más alrededor, intentando llegar hacia la casa central, pero aun les costaría como poco unos 10 o 15 minutos. Tenía que coger a los chicos y llevarlos a la Sala de defensa, allí estarían seguros, era inexpugnable, sólo se podía entrar con una clave y salir con otra diferente. Era la versión expandida y mejorada de la sala que había utilizado su madre contra Ongslauht en la antigua mansión.
-¡Jimmy, N´Dare, Tom, Nadia! Coged a los más pequeños en brazos y seguidme.
Todos sabían cuales eran las instrucciones en caso de ataque, obedecer a un adulto e ir a la sala de defensa, quedarse allí hasta que fuesen a buscarles. J.F. tenía al ser el mayor de ellos, las dos claves, si algo realmente grave pasaba, tenían que esperar 48 horas antes de salir y si nadie iba a buscarles, podrían escabullirse por los túneles de seguridad y huir del peligro. Pero nadie había llegado nunca tan lejos en los ataques y ellos eran niños, algunos recientemente habían entrado en la adolescencia y estaban muy asustados. Entre los mayores abrieron las puertas y fueron entrando todos. Apenas iba a entrar el último cuando recordó una conversación que había oído a su padre y a la tía Ororo. Si alguna vez atacaban la mansión y conseguían entrar tendrían que bloquear los ordenadores, tenían demasiada información en ellos que no debía caer en malas manos. Con paso firme se dirigió al panel de control de la puerta.
-¡J.F! ¿Qué haces? ¡Vamos, pasa!
-¡No puedo N´Dare! Hay que bloquear los ordenadores es parte del protocolo de defensa.
-Te acompañamos.
-¡Ni de coña! Tom, Jimmy vosotros os quedáis aquí, las puertas se cerrarán en 4 minutos, estaré de vuelta antes que eso.
-¡No, vamos contigo, somos un equipo!
-¡NO SOMOS LA PATRULLA-X, NADIA! Ya tengo bastante con cuidar de mi, como para tener que estar vigilándoos a vosotros-con un empujón los metió dentro- Cuidad de los niños ¿vale? Cuidad de Sarah.
-Jonhy…
La pequeña cabecita pelirroja de su hermana asomó desde detrás de James, lo miraba con esos grandes ojos azules y tenía esa carita que ponía cuando algo la asustaba. A Jonh Francis Xavier-Grey, le desarmaba esa carita.
-Sarah, pequeña, no te preocupes ¿vale, honey? En seguida vuelvo quédate con la prima N´Dare ¿ok?-dijo mientras le tendía la mano para que la chocase con él.
-Ok.
La manita de la niña chocó los cinco con la de su hermano, su héroe, el que nunca dejaría que le pasase nada.
Se aseguró de que todos estuviesen en la sala y cerró la puerta, el temporizador la bloquearía en 4 minutos, así que tenía que darse prisa. Corrió sin mirar atrás hacia el despacho de su padre, les habría visto hacerlo una vez, así que estaba seguro que podría repetirlo. Jadeando subió los escalones de 3 en 3, giró por el pasillo resbalándose y se abalanzó hacia la puerta. ¡Dios cómo agradecía ahora que su poder mutante fuese aprender! Se colocó frente al pc de Charles y comenzó a teclear los protocolos de bloqueo, su reloj, coordinado con el temporizador de la puerta marcaba 2minutos 30 segundos y estaba apunto de terminar, cuando escuchó un extraño ZAAK y después el inequívoco sonido de una puerta al salir violentamente de sus goznes. ¡Habían conseguido entrar en la casa! 1 minuto y 30 segundos.
-Ya está bloqueado, a correr tocan.
J.F salió del cuarto, tenía dos opciones o sigilo o rapidez… 1 minuto… definitivamente rapidez. El chico salió corriendo pasillo abajo, torció una esquina y bajó las escaleras esta vez no contaba los escalones al bajar, saltaba de uno a otro todo lo que podía, el tío Remy estaría orgulloso de que sus clases de acrobacias hubiesen dado su fruto, cuando al fin llegó al suelo… bueno probablemente Gambito no había aplaudido por la aparatosa caída que tuvo. Rodó unos metros hacia las escaleras, al menos había avanzado en la dirección correcta. 0:40 segundos. Cuando terminó de rodar chocó contra una bota. Una blanca bota de cuero con tacón de aguja interminable. Una bota que vestía una larga pierna de piel blanca, que pertenecía a probablemente la mujer más corrupta y peligrosa que había sobre la tierra.
Francis tragó a duras penas cuando vio a Emma Frost, la Emperatriz Infernal, escoltada como siempre por el Emperador Sombra, Scout Summer.
-Vaya, vaya así que ¿postrado a mis pies?
-Todos caen a tus pies cuando te ven, cariño- Scott se acercó al chico en el suelo y apoyó el pie en su espalda al ver que intentaba levantarse.
- Dime, cachorro ¿Quién eres?
-…¿El del cable, ma’am?
‘Mente en blanco, mente en blanco, mente en blanco’
La risa de Frost inundó la sala con un tono sádico y cristalino, mientras apoyada en su bastón de diamante se inclinaba para coger el cabello rubio del muchacho.
-Tan gracioso y taan necio.
Le dio un fuerte tirón que hizo que un buen mechón de pelo se quedase en su mano enguantada, cuando volvió a incorporarse se aseguro de que su lengua acariciase el cuero de los pantalones de su oscuro marido, que al verla levantarse la cogió del cuello y le dio un violento beso mientras miraba al chico que seguía debajo de su bota. Estaba a punto de hablar cuando Emma lo empujó hacia la pared a la vez que bajaba su mano hacia la creciente erección del Emperador. Mientras los dos villanos se enzarzaban en aquel obsceno madreo J.F se incorporó un poco hasta quedar pegado a la pared. Echó un vistazo rápido a su reloj, apenas quedaban 20 segundos, se lanzó hacia las escaleras esperando que la pareja estuviese demasiado ocupada en sus cosas. Un rayo rubí chocó a pocos centímetros de él, donde antes había madera y cemento ahora quedaba un agujero de 15 centímetros que servía de ventanuco entre el pasillo y la habitación contigua.
-¿Crees que nos hemos olvidado de ti, cachorro?
El hombre se dirigió hacia él, crujiéndose los nudillos se acercó a J.F y sin esperar contestación le lanzó un puñetazo que el chico esquivó apenas agachándose, intentó pasar por debajo del brazo del antiguo Cíclope, pero el largo bastón de la mujer le hizo la zancadilla haciéndole tropezar y siendo así presa fácil del hombre que le dio una patada en al espalda incrustándole contra la pared e inmediatamente echándose sobre él impidiéndole moverse. Scott cogió al mutante del pelo y le obligó a mirar a la mujer que se había situado en un lateral apoyada la cabeza en su mano y recostada sobre su codo. De pronto la sonrisa de la mujer quedó congelada en su rostro.
‘Mente en blanco, mente en blanco, mente en blanco’
-Así que el cachorro tiene defensas, Y...- entrecerró los ojos acercándose al rostro de J.F.- ¡Y los ojos verdes! Dime, pet, ¿Quiénes son tus papás?
-Soy huérfano, ma’am.
-Y muy mal mentiroso por lo que parece. Creo que no, creo que al fin hemos conocido al pequeño bastardo de Charlie y Jeannie. ¿Cuáles son tus poderes, pet?
-No tengo poderes, ma’am.
-Dime una cosa, cachorro, ¿no tenias una hermanita? ¿Dónde está la pequeña Jeannie?
La voz del hombre sonó tan sucia, tan lasciva que a J.F le hirvió la sangre.
Beep, Beep, Beep.
0 segundos. Las puertas acababan de bloquearse. Los niños estaban a salvo, Sarah estaba a salvo, y él… él estaba allí solo y rezando por que la Patrulla o sus padres atendiesen a su señal telepática, sin embargo algo o mejor dicho alguien bloqeuaba cualquier grito de auxilio. Francis notó como Scout se apartaba un poco de él y lo atraía hacia su cuerpo para acto seguido estamparlo contra la pared entre la madera y noventa kilos vestidos de cuero.
-Scott te ha preguntado algo, pet, ¿dónde está la pequeña Jeannie?
-Ahora a salvo de vosotros dos maniacos adictos al cuero, ma’am.-Dijo sonriendo desafiante.
-Jajaja… parece que el pequeño Charlie tiene valor, ¿pero sabes? Creo que tendremos que entretenernos contigo ya que no quieres compartir la diversión con tu hermanita.
Con un empujón lo tiró al suelo y comenzó a patearle, ambos sabían bien cómo y dónde golpear para que aquello durase toda la noche. Entre golpes y risas la pareja le condujo por medio de patadas hasta la oficina de su padre.
LA PEOR NOCHE DE SU VIDA (part 2)
Emma se sentó frente al muchacho, sobre la mesa, jugueteando insinuantemente con su bastón, mientras miraba de forma lujuriosa a su marido. El hombre que había sido como un hijo para Charles Xavier soltó una carcajada, ya nada del antiguo Scott Summer quedaba en él. Cuando se dejó arrastrar más y más por als decisiones de su mujer, cuando cerró los ojos a las acciones del Club, cuando dejó voluntariamente que el Rey Sombra formase parte de él para tener más poder, aun después de todo eso el Profesor tenía esperanza, cuando desintegró a Coloso sin mediar palabra, Charles se vio obligado a afrontar la verdad.
-Muy bien cariño-sonrió cómplice.- Iré al labo del viejo Henry para caer su ficha médica, seguro que allí encontramos los poderes del cachorro. ¿Comienzas sin mi?
-Será un placer.
-Sí, sé que lo será.
Y mientras se relamía, Scott desaparecío en busca del laboratorio.
La Emperatriz Infernal anduvo hacia el chico que pugnaba por no perder la conciencia, en el suelo, golpeado y atontado, J.F intentaba centrase en que los chicos estaba bien, estaban a salvo y él sólo tenía que aguantar lo suficiente para que la Patrulla o sus padres llegasen pronto. Rezaba para que llegasen pronto. Sin duda este era un ataque planeado por anticipado, quizá pensaban que sus padres estarían ahí. Iba a quedarse incosciente.
-Tsk, tsk…pet, no irás a creer que voy a dejar que te desmayes con todo lo que tenemos por delante ¿verdad? Vamos a pasarlo muy bien tú y la tiíta Emma, de hecho.- mientras hablaba acariciaba con dulzura el cabello de Francis, hasta que de un tirón le obligó a ponerse en pie y mirarla aunque eso hacía que tuviese el cuello en una posicón muy incómoda.- tú vas a complacer en todo lo que te diga a la tía Emma ¿verdad, Charlie Jr?
-Creo que paso…
-¡Oh, crees que pasas! ¿y dónde se quedó el ma’am, pequeño? Sabes, yo creo que vas a obedecerme en todo y que vas a obedecer en todo al señor Summer, creo que vas a ser un chico bueno y nos lo pasaremos muy bien los tres juntos. Más nosotros que tú por supuesto, ¿si no dónde estaría la diversión? Ahora, bésame.
La orden mental fue tan clara que J.F no pudo evitar obedecerla, se vio besándola y le entraron arcadas, pero no podía separarse de ella, hasta que pensó que si la mordía ella se tendría que separar de él.
-¡Auch! ¡Pequeño, bastardo!- se convirtió en diamante y le cruzó la cara con un bofetón que le dejó tumbado en el suelo.- Nunca hagas eso si yo no te lo digo. Muy bien pequeño fénix, pensaba anestesiar tu centro del dolor, pero ya que has sido malo…
Una hora después entraba Scott sonriente ojeando una carpeta médica, vio levantarse a su desnuda y sudorosa mujer de encima del chico y soltó una carcajada, mientras se quitaba las botas y la camisa.
-¿Sabes John Francis? Tú poder es muy interesante, aprender automáticamente algo que hayas visto o hecho hacer aunque sea una sola vez… Sin duda has aprendido mucho en la última hora ¿a que sí? Y dime, ¿Qué más esconde esa cabecita tuya para que el viejo y la zorra hayan tenido que bloquearte?
-Por favor…por favor…- el villano se inclinó para escuchar la súplica del chico.- ¡Vete al infierno, gilipollas!
En un intento vano de protegerse, J.F le lanzó un torpe puñetazo que el hombre esquivó fácilmente y respondió rápidamente con otro que impactó en el estómago del chico. Antes de que recuperase el aliento, le cogió del brazo y lo levantó empujándole contra el escritorio de Charles. Antes de que pudiese levantarse Emma colocó el bastón en su nuca inmovilizándolo.
A su espalda podía escuchar el sonido de una cremallera bajándose y el cuero al caer al suelo. Francis respiraba cada vez más rápido, tanto que apenas podía coger aire en cada bocanada, todo su cuerpo tembló y una lágrima se derramó de sus ojos, mientras se mordía el labio ahogando el llanto que luchaba por salir.
La mujer reía felizmente y tomó en la yema de sus dedos el cálido líquido que caía por la cara del joven. Se acercó hasta estar a escasos centímetros de su piel, lo suficiente para que sintiese su fragancia con total claridad, de nuevo. Cuando el rostro de J.F se quebró por el ardiente dolor que le desgarraba ella posó sus labios en la boca del chico impidiendo sus gritos. Sin dejar de besarle les unió a los tres en un vínculo telepático.
-Ese dolor que ahora sientes, es solo el principio… Pero no te preocupes, Jonh Francis, te aseguro, que con un empujoncito telepático cada instante de agonía te resultará tremendamente placentero, cachorro ¿No es maravilloso lo que puede hacer la telepatía?.
Cada minuto de cada hora que estuvo a su merced J.F sólo podía pensar en la Patrulla y en sus padres. Y rezaba por que ninguno de ellos llegase a tiempo para ver lo que le estaban haciendo.
Cinco horas después Emma se entretenía escribiendo en la espalda de su víctima con un estilete de diamante que siempre llevaba con ella y Scott terminaba de vestirse mientras hablaba por teléfono con sus hombres.
-Nos vamos ya, pet. Ha sido un placer conocerte. Tenemos que repetir esto en alguna ocasión.
Amanecía cuando los dos Pájaros Negros aterrizaban en el hangar, desde el aire habían visto la mansión y los alrededores, estaban algo dañados pero no parecía ser grave.
-Shaman, Gambito, acompañad a Jean a la Sala de Defensa, lo chicos estarán allí. Patrulla aseguraos de que no quede nadie en los terrenos. Eric, tú y yo miraremos dentro de la mansión.
‘¿Charles?’
‘Tranquila, cariño, los chicos estarán bien, Sarah y Francis estarán bien, vamos ve a la Sala de Defensa, estarán deseando salir de allí’
Al profesor le habría gustado estar tan tranquilo como aparentaba y su viejo amigo lo sabía, tenía esa mirada de que algo no iba bien.
La mansión parecía casi intacta, no se habían movido mucho por allí, y eso no encajaba. Eric vio escombros, cubrían la entrada del despacho de Xavier, por suerte había suficiente metal en ellos como para poder apartarlos con su poder.
Desde dentro J.F vio moverse la pared que Summer había derrumbado sobre al entrada. Sólo podían ser su madre o Magneto.
-¿Tío Magnus?
-¡¡Francis!! ¿¡Francis qué demonios haces ahi chico?
-Tío Magnus… están mis… padres fuera…
-¡¡Charles!! ¡¡Charles!! ¡Ven, Francis está ahí dentro!
-¡No! No, que no entren…por favor… tío Magnus… no dejes que entren…
-¿Pero que dices, chico?
Cuando el Amo del Magnetismo despejó la entrada Charles y él quedaron paralizados.
-¡Oh Santo Dios! Eric, no dejes que Jean suba, que no venga aquí…que no vea… Corrió hacia su hijo que se encontraba en medio de la habitación, atadas las manos al techo, desnudo y ensangrentado. Rompió las correas que le sujetaban y lo abrazó acunándolo contra su pecho, mientras sus lágrimas caían silenciosas.
-Francis…oh…Francis…
-¿Están…bien los niños?...¿Está bien…Sarah?
-Tranquilo, tranquilo, ellos están bien, Francis, ¿Por qué?...¿por qué estás aquí?
-Os oí papá…-sollozaba procurando no mirar a su padre a los ojos, no podía mirarle, apenas podía soportar su contacto.- os oí a Ororo y a ti. Dijisteis que no podían conseguir… la información de los ordenadores… que había que bloquearlos… si algo pasaba… los siento, papá… lo siento, es culpa mía… todo esto es culpa mía…había vidas en juego, vosotros lo dijisteis… esos datos… en malas manos… lo siento, lo siento… es culpa mía…
Xavier tenía la vista perdida con su hijo en su regazo sollozando, no había podido protegerlo, puso toda su voluntad para no derrumbarse ¿cómo iba a decírselo a Jean? ¿Cómo iba decirle lo que esos monstruos le habían hecho a su pequeño? ¡Por qué demonios le había dejado solo! ¿por qué…? Entonces algo atrajo su atención, miró la espalda de Francis, vio el mensaje que ellos le habían dejado, inscrito en la carne de su hijo.
‘Feliz Aniversario. Con cariño S&E’
3 años desde entonces.
-He dicho que no, Francis.
-Pero papá, yo estaba con Forja cuando montó el receptor. Yo sé cómo hacerlo, podría arreglarlo…
-No. Y no voy a seguir discutiendo.
-… ¡Todos! Todos han salido ya, al menos, en una misión con al Patrulla, menos yo. ¿Para qué entreno todos los días? Paso más horas que ninguno aprendiendo. Son más pequeños que yo y aun así ya han salido. ¡A este paso hasta Sarah saldrá en una misión antes que yo!
-Francis…
-¡Mira, déjalo! ¡Ya estoy harto de esto!
Ambos se quedaron mirando sin querer ceder. Sabía que su recurrente negativa a permitirle salir en las misiones de rutina sacaba de quicio a J.F. Y sabía también que por mucho que intentase racionalizarlo, los motivos por los que lo hacía no eran aquellos que se pronunciaban. Odiaba ver a su hijo enfadado, sobretodo enfadado con él. Pero verle como ahora, dolido y desconcertado, era mucho peor.
-Esta noche tocais en el club ¿no?-Charles intentó suavizar la voz, enterrar el hacha de guerra.
Pero Francis no estaba para la labor.
-¿Y si así fuese? ¿Qué? ¿También me prohibirías ir?
Y con un portazo el joven se marchó hacia su habitación. Pocas horas después salía en la furgoneta con su grupo, Not$4U, James, N´Dare, Elias y él. Había muy pocas cosas que le hiciesen sentir bien y esa era una de ellas. De alguna forma se le daba bien la música, no tenía nada que ver con sus poderes, jamás había visto tocar a ninguno de sus artistas favoritos, sólo cerraba los ojos y disfrutaba. Guitarra, percusión, voz, hasta algo de solfeo y piano, si no fuese porque forjarse un futuro en la música era del todo imposible si no quería ser una diana con patas, habría sido su mayor sueño. Por ahora se conformaba en tocar en clubs más o menos decentes, versiones de canciones de hacía 30 años y de vez en cuando, si les dejaban un par de temas o tres de cosecha propia.
Aquella noche, el garito estaba a reventar, no se lo esperaban pero después de unas cuantas actuaciones se habían hecho un hueco entre los aficionados. Unos cuantos clásicos y el público estaba como loco, aunque claro teniendo en cuenta que media mansión estaba allí, un alto porcentaje no era demasiado objetivo. Cuando por fin fueron a cerrar la actuación había pasado dos horas y tres bises e iba siendo hora de que tocasen una de las suyas.
Al cantar me puedo olvidar de todos los malos momentos
convertir en virtud defecto
desterrar la vulgaridad aunque solo sea un momento
y sentir que no estamos muertos
No es placer, es necesidad
es viento, es lluvia, es fuego
derramar todos mis secretos
El público calló, el silencio sólo roto por la voz dulce y segura de J.F llenaba a sala.
Y busqué en el fondo del mar
en las montañas y en el cielo
la manera de hacer realidad mis sueños
Encontré en el corazón
el mapa de los sentimientos
ya lo ves no estaba tan lejos
Acariciando la guitarra y con los ojos casi cerrados dejaba que las palabras fluyeran por su garganta como su fuese un torrente que llevaba siglos luchando por salir.
No es placer, es necesidad
es viento es lluvia, es fuego
derramar todos mis secretos
Esnifar los rayos del sol
y descongelar el cerebro
y sentir que no estamos muertos.
De alguna forma todos en el club sentían cada palabra, cada acorde, cada sentimiento puesto en la más mínima nota de aquella melodía. Y en dos rostros de entre toda la sala un par de lágrimas cayeron a la vez que una, solitaria, se deslizaba por la cara del chico.
-¿Podemos hablar?- El chico no tuvo que darse la vuelta para saber quien le hablaba y cabeceando asintió.
El callejón parecía sacado de una película, un gran contenedor de basura, luces de neón al fondo, bastante sórdido, perfecto, al verdad, para mantener una conversación de padre a hijo. J.F cabizbajo jugueteaba con la punta e la bota en un charquito y esperaba alguna de esas frases lapidariamente lógicas y tranquilizadoras que su padre le decía para apaciguar las llamas que ardían dentro de él. Sin embargo, Charles y Jean no estaban para la labor, nunca habían ido a ver a Francis cantar, él se lo había pedido y le había respetado. Hasta aquel momento. Esa noche al fin habían escuchado todo lo que necesitaban oír.
-¿Papá?- la voz del mutante sonó extraña, cuando se giró vio a su padre mirarle y suspirar y su madre simplemente tenía una sonrisa triste en el rostro, no entendía nada.- Ehm… ¿Os estáis echando a suerte telepática quién me echa la charla?
-Realmente te siente así. A veces, te sientes muerto.
No era una pregunta, era la exposición clara y triste de su madre que parecía o atreverse a acercarse a él. Francis agachó aun más la cabeza.
-Mirad, no… no es cosa vuestra, no tenéis que preocuparos. No…
-Francis, esa canción… de alguna forma, era tan intenso… era imposible no sentirlo. Sentimos hacer que te sientas así.
-¡Eh! ¡No! No digáis eso, no sois vosotros.
-Lo sentimos, no sabemos hacerlo de otra forma, cariño… no es fácil.
-Mirad- J.F. se mordía un labio y se pasaba nerviosamente la mano por el pelo. Aspiró profundamente iba a necesitar todo el valor que pudiera reunir para aquello.- hace tres años que pasó todo. Me ha costado casi un año y medio poder volver a miraros a los ojos sin sentirme avergonzado. Intento superarlo y sé que hacéis lo posible para ayudar. Pero negándome cada cosa que me hace normal no ayudáis. Soy vuestro hijo, vivo entre hombres-x y ¡joder! Decir que no me habéis criado para ser uno en el futuro sería la mayor mentira que podríais decirme. Scott y Emma me quitaron muchas cosas cuando me violaron, pero hay algo que jamás pudieron quitarme. Pero ahora lo estáis haciendo vosotros. No quiero ir a esa misión si no estoy preparado. No quiero ser una carga. Si realmente Nadia es la más indicada para ir, que vaya ella. Si es mejor que yo en eso, no diré anda más sobre el tema. Pero no me condenéis a estar de brazos cruzados sólo por que tenéis miedo de que me pase algo. He entrenado más que nadie y soy de los mejores controlando sus poderes, pero habéis reducido mi vida a la peor noche de ella. Y eso no es justo.
Los dos líderes de los x-men suspiraron. Él tenía razón y no podían seguir teniéndole entre algodones, por que eso le estaba matando. J.F abrió la puerta para volver a meterse en el club. Se paró un momento al oír la voz de su padre.
-No llegues tarde hoy. El Pájaro Negro sale mañana a las 10:00.
MUERTE Y RENACIMIENTO
-¿Otra vez tú tía Cassie? ¿Es que nunca te cansas?
JF saltaba entre los escombros de la fundación Thyssen, se alegró de que todo el arte que habían contenido un día esas paredes estuviese ahora en diversos museos a lo largo del mundo. La loca de Casandra Nova, su ‘tía’ Casandra había vuelto a aparecer después de muchos años inactiva. Y como de costumbre una combinación de telepatía, máquinas y mala baba había terminado con la Patrulla-X teniendo que salir a escena.
Aquella mujer estaba como una cabra, sin duda ese era el pensamiento primordial que reinaba en la ajetreada mente de John mientras esquivaba con bastante acierto los minicentinelas modelo ultraguay-molo-un-millón-los-he-mejorado-tanto-que-me-doy-asco-por-lo-buena-que-soy-te-mataré-Charles, que su tía había traído consigo. Lo bueno de ser un mono de feria es que ves algo y lo imitas a la perfección. (El fabulosos poder del mono de feria fue como se bautizó JF cuando una tarde en el circo con su hermana Sarah vio anunciar a Moppo, ‘El increíble chimpancé casi humano que reproduce con exactitud todo lo que usted haga’) y cuando has crecido viendo a Hank Macoy, Remy Lebeau, Tony y Kurt Wagner hacer acrobacias hasta para ir a desayunar, pues resultas ser un acróbata bastante apañado.
-En serio tía Cassie, yo creo que si quieres calor de hogar familiar, deberías intentar…-cogió un robot y lo estrelló contra una pared.-… planteártelo de otra manera…- impulsándose en una viga de refuerzo saltó hacia un centinela humanoide y apoyándose en su cabeza con ambas manos, giró el resto de su cuerpo en el aire hasta oír un crack.-… no sé, qué te diré… darme todos los regalos…- Con la cabeza recién separada del robot en la mano, se agachó esquivando varios rayos de energía.-… que me debes, por todos los cumpleaños, navidades y hanukka que has acumulado…- al levantarse, vio el blanco claro y le tiró con fuerza la cabeza-proyectil a la cabeza-diana de Cassandra Nova.-… sería un gran comienzo. Joder… que reflejos tiene la tía para ser tan vieja…
La mujer que hasta hace poco había mantenido una mueca sarcástica en su rostro, un triste remedo de sonrisa ahora comenzaba a preocuparse. Parte de la Patrulla estaba inconsciente, entre ellos su querido hermano y Magneto, se había asegurado de calibrar su nuevo juguetito para noquear a los más poderosos cuanto antes. Cuando el rayo había terminado de eliminar objetivos, había pensado que terminar con los que quedaron en pie iba a ser un agradable juego de niños. Sin embargo nunca habría esperado que esos heroecillos diesen tanta guerra, y menos aquel mocoso petulante y pesado que no paraba de hablar. Y que para colmo era su sobrino.
-Ya falta poco, niño y entonces dará igual todo lo que hagas, por que ni siquiera existirás. En cuanto la maquinaria celestial haga su papel, volveré y arreglaré aquel error y entonces el viejo Charlie jamás extenderá su plaga.
-Oye mira, tía pesada, yo sé que los ego-maniacos siempre comentáis vuestros planes, pero al menos ya que tengo que escuchar tus desvaríos hazlo para que toda al clase se entere ¿vale?
‘Muévete, Jonhy, muévete y no dejes que esas cosas te alcancen’
Una gran maquina de aspecto extraño se alzaba sobre las ruinas de lo que anteriormente era una sala dedicada a las vanguardias experimentales (pensándolo un poco aquel armatoste iba muy bien allí dentro), no tenía ni idea para qué servia aquello, pero si estaba claro que tenían que llegar allí. Con Shaman, Magneto, Tormenta y su padre fuera de combate el resto tuvieron que ser imaginativos. De alguna manera, no sabían si por medio de ilusiones o con robot o, Dios no lo quisiera, clones, había una Cassandra en cada punto cardinal de aquella sala y decenas de centinelas custodiando las entradas, así que al final toda la diversión había sido para Bestia, X-23, WillWood y él. Desde luego Cassandra se había centrado tanto en los otros tres que había descuidado la entrada este, y él había podido acercarse bastante a ella.
JF contaba con que ocurriese un milagro o al menos algo relativamente imposible estadísticamente para que ese cacharro tuviese algún tipo de tecnología que le fuese familiar, así quizá podía desactivar esa luz morada que parecía palpitar dentro de un núcleo ovoide. Pero para eso tenía que llegar hasta allí y Casandra le cortaba el paso.
-Oye, mira, no me gusta levantarle la mano a una mujer y menos a una mujer octogenaria, pero o te quitas de en medio o te doy un zapatillazo en la boca.
-¿Realmente eres hijo de Charles? ¿Qué ya no os educan en esa escuela suya?
JF lanzó un puñetazo hacia la mutante y una serie de patadas a diferentes alturas seguidas por un codazo que iba dirigido a la garganta de Casandra, sin embargo ella esquivaba sus golpes con una facilidad asombrosa.
-Uff… para estar tan calva esquivas muy bien.
Aquella mujer le miraba divertida con los brazos cruzados a la espalda, sonreía en aquella mueca escalofriante que podría haberle helado la sangre hasta a Lobezno. Y el joven hombre-x seguía futilmente atacando, esquivando a las pocas máquinas centinelas e intentando averiguar cómo podría terminar con toco aquello.
‘Ojalá papá se despierte pronto’
-¡Oh, sí seguro que eso te gustaría, pero tu papá no podrá protegerte de mí!
John no contestó, pero se aseguró de visualizar a su tía en una pose ridículamente soez que la implicaban a ella, a Hulk y a un bote de mermelada.
Al menos ahora sabía por qué le esquivaba con tanta facilidad. Leía su mente, veía sus actos antes de que los hiciese. Bien entonces tocaba no pensar. Mente en blanco, danza de cuchillos (o de barras de hierro recogidas entre los escombros) y todo ese rollo zen que tío Logan le repetía hasta la saciedad.
El mutante cogió con ambas manos la barra de hierro oxidado que tenía en el suelo, comenzó a girar sobre sí mismo lanzando golpes hacia Casandra, sin pensar, sin apuntar simple y llanamente giraba sin control, no estaba furioso, no perseguía hacer un daño real. No tenía pensado que hacer simplemente actuaba y entretenida como estaba la mujer en evitar con visible facilidad sus golpes, cuando la barra salió disparada de entre las manos de JF, sólo se rió despectiva. Sólo un instante, una fracción de segundo en la que su risa se quedó aojada en la garganta, cuando comprendió que el pedazo de metal que ahora volaba por los aires, no había fallado. No realmente, no buscaba alcanzarla a ella, su blanco era otro. El núcleo de energía morada. El chico contuvo la respiración, veía volar la barra, veía la cara de su tía congelarse en una mueca horrorizada. No lo había planeado, simplemente comprendió que lanzar la barra hacia allí era lo que tenía que hacer cuando lo hizo. Pero cuando esta impactó de lleno en la esfera ovoide que contenía aquella luz, supo que había hecho lo correcto. Que había funcionado. Lo que no sabía es si que aquella energía morada le cubriese a él y a Casandra era realmente una buena idea.
Cuando el halo morado desapareció como una cortina de humo disipándose en el aire, Casandra Nova tenía sujeto a su sobrino con su vieja mano ganchuda alrededor de su cuello.
-¡LOS HAS ESTROPEADO TODO! ¡SIEMPRE CHARLES! ¡PRIMERO ÉL Y AHORA TÚ! ¡MALDITA TODA SU PROGENIE! ¡SI NO PUEDO ACABAR CON SU PASADO LO HARÉ CON SU FUTURO!
Y con un gesto furioso su mano libre pareció atravesar el cráneo de JF hincando sus dedos como cuchillas en su cerebro. Intentaba acceder a sus recuerdos, intentaba consumirle y llenarle con todo lo que ella era.
Vio a JF nacer y la primera vez que vio a sus padres, una agorada Jean, sudorosa tras el parto, un orgulloso Charles sujetando a su hijo recién nacido con mirada de orgullo. Le vio dar sus primeros pasos y aprender a montar en triciclo. Le vio coger una arma por primera vez y dar su primer mortal. Punteó las cuerdas de su primera guitarra y compuso su primera canción. Fue agredida por Scott y por Emma. Salió en su primera misión y pasó su primera noche en la enfermería. Lloró sus lágrimas, rió sus risas, sintió sus miedos y sus deseos y vio aquello que ni él mismo sabía que existía, sintió el poder, sintió la gloría, sintió el ardiente cascaron del fénix que comenzaba a romperse.
-Serás mío… serás mío y todo tu poder, pequeño inconsciente. No sabes nada sobre quien eres… pero yo sé lo que serás. Lo que yo seré cuando te tenga. Y entonces Charles lo habrá perdido todo y yo cumpliré el legado del Fénix, traeré la destrucción a todo lo que existe. No eres digno de ese poder. Pero yo sí.
Casandra estaba embriagada de poder, del todo el poder que JF ni siquiera sabía que existía dentro de él. Pero lo que sin duda sabía que existía era un sentimiento de responsabilidad que sus padres le había inculcado. El mismo sentimiento que ahora le gritaba con cada poro de su piel, que no podía permitir que Casandra le utilizase, que le consumiese, nos había de que hablaba, pero si alguna de esas diatribas tenía el más mínimo poso de verdad, no dejaría que ella le hiciese daño a nadie por su culpa.
¿Pero cómo podría hacer nada si la oscuridad le estaba reclamando? ¿Cómo hacer nada cuando la oscuridad ya le había envuelto por completo? ¿Y qué era aquella luz anaranjada, aquel brillo tenue y palpitante que había en aquella oscuridad? ¿ Sería lo que ella quería?...
-Sí. Lo soy. Yo-Johny.
-¿Eh? Oh… vaya debo de estar alucinando.
-No, Yo-Johny, no alucinamos, pero podríamos hacerlo si queremos, ¿queremos?
-¿Qué? eh… no, no queremos…creo. ¿Qué?...¿qué eres…somos?
-Somos Yo-Johny… cruce de mamá-Jean, papá-Charles…somos peligrosos si mala-Casandra nos hace nacer. No estamos preparados para nacer, Yo-Johny.
-Eso lo entiendo… ¡Pero qué diablos hago! ¡Qué podemos hacer?
-Lo que queramos.
John Francis Xavier-Grey abrió los ojos, sentía la mano de Casandra en su cerebro, apretando su cuello, no tenía muchos pensamientos coherentes, sólo veía la barra de hierro a varios metros de él, encima de ellos dos, clavada en la maquinaria a la espalda de su tía.
La barra de hierro… ojalá pudiese tener la barra de hierro.
Y entonces lo vio, vio como la barra de hierro que de forma casi animal anhelaba se movía de su sitio en la máquina, primero un leve temblor, inmediatamente a toda velocidad justo cuando sentía que dejaba de ser él y pasaba a convertirse en Casandra, la vio. La vio atravesando el pecho de su tía, pero para eso había tenido que atravesar el viejo cascaron que ella había utilizado hasta el momento en el que se había derramado en su cerebro. La barra atravesaba, de parte a parte, el cuerpo de Casandra Nova, y atravesaba el corazón del muchacho. Lo último que John Francis Xavier-Grey vio antes de morir fue a su padre y a sus tíos correr hacia él con un silencioso grito en el rostro.
-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FRANCIIIIS!!!!!!!!¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!
Charles Xavier se abalanzó hacia el cuerpo muerto de su hijo, lo acunó entre sus brazos, rezó a Dios que le tomase a él en vez de a Francis, lloró sin derramar una gota y maldijo al cielo por el día en el que había aceptado que saliese a una misión. Y todo en menos del tiempo en el que el corazón late tres veces. Y sin poder evitarlo sintió una sonrisa nacer en sus labios cuando vio un fulgor naranja en el cuerpo de su hijo, un leve fulgor que con violencia se convirtió en un estallido de llamas de un rojo tan puro que se mezclaba con el blanco. Sintió las llamas consumir a su muchacho, sintió más que vio como las llamas consumían hasta quedar sólo en cenizas ambos cuerpos. Y sintió de nuevo el cuerpo de su hijo entre sus brazos, con un corazón latente cuando las llamas se reconformaron en un pájaro de fuego y de se sumergieron en su pecho dejándole la imagen de un pequeño huevo ovoide con el cascaron ardiente intacto de nuevo.
-Papá… wow… ¿qué ha pasado?
Cuando su padre le explicó lo ocurrido JF apenas daba crédito a lo que escuchaba, no terminaba de poder creerse lo que había pasado. Le contó la conversación con Yo-Johny (a quien había decidido bautizar de aquella extraña manera a falta de algo mejor)
-Bueno, Francis, eres el hijo de Fénix… era una posibilidad que algo así pasase.
-No pareces muy sorprendido.- JF reconocía esa mirada en su padre. Era la mirada de ‘no te lo estoy contando todo’.- No estás sorprendido.
-No, no del todo. No es la primera vez que haces algo así.
-¡Qué? Claro que sí, si lo hubiese hecho antes lo sabrí… ¡ah! Esto es lo que mamá y tú bloqueasteis dentro de mi ¿no?
-No exactamente. Verás… Jean va a matarme por contarte esto, pero creo que es hora de que lo sepas y sinceramente a estas alturas no creo que te traumatices. Tenías aproximadamente dos años y medio. Recuerdo que estábamos jugando cerca de la piscina, era noviembre y todo tu afán era meterte allí a nadar. Yo no te dejaba y cada vez estabas más nervioso. Me montaste un buen numerito, yo, la mente más poderosa de la tierra no sabía cómo hacer que un niño de dos años se tranquilizase. Estuve tentado de tranquilizarte telepáticamente, la verdad… Pero al final simplemente te cogí en brazos mientras pataleabas y te alejé de allí. Entonces fue cómo pasó. Jean venía a reunirse con nosotros y luego me contó todo lo que vio. De pronto te callaste un momento, todo pareció en calma y fue cuando estalle en llamas naranjas. Quedé reducido a ceniza… tú me miraste muy sorprendido unos segundos y entonces de tu pecho salieron esas mismas llamas, tomaron al forma de un fénix y me… reconformaste. Me…resucitaste, a falta de una palabra mejor para definirlo.
-Joder… menos mal que habéis bloqueado eso… que mierda… ¿seguro que habéis hecho eso bien verdad?
-Sí. Jamás has vuelto a hacérselo a nadie. Y bueno… no sabíamos que funcionase contigo.
-No es un facto de curación… pero es aprecido ¿no? Parece que me cura sólo de lo que me… ah.. me mata, por que el resto de las heridas del combate me duelen a rabiar…
-Sí, eso parece.
-Eh… ¿papá?
-¿Sí?
-Nunca me he disculpado por haberte matado.
-No…
-Lo siento.
Charles sonrió a su hijo y le abrazó durante el resto del viaje. Le habría encantado poder tenerlo así, seguro en sus brazos durante toda la vida, evitarle lo que vendría a continuación. Pero sabía que no le sería posible. JF pronto se marcharía por mucho tiempo, estaría lejos de su lado y del de su familia. Pero encontraría a otra. Una familia que después se convertiría en la suya. Charles Xavier sabía eso. Por que su hijo se lo había contado hacía 20 años.
20 AÑOS NO SON NADA
- Francis, en cuanto Hank salga de la ducha te metes tú.
-Sí mamá
-Luego vas a la enfermería a que te haga un reconocimiento.
-Sí mamá.
- Y después recoges tu habitación que la tienes hecha un asco.
-Sí mamá.
- ¡Ah! Y acuérdate de ayudar a Sarah con su trabajo de manualidades, se lo prometiste.
-Sí mamá.
- Jijiji
- Me estás haciendo burla desde tu cuarto ¿verdad?
-Sí mamá.
En efecto JF no paraba de imitar a su madre, sus gestos, sus movimientos, todo lo hacía a la perfección era cómo ver a Jean en un muchacho de 17 años rubio y con rastas. La risita que se le había escapado a su hermana lo había delatado pero él la regaló una sonrisa de oreja a oreja mientras se acercaba a ella y se sentaba a su lado en la cama contándole por medio de señas todo lo que había ocurrido ese día. Por medio de señas, por que Sarah estaba sorda. Cuando cumplió los tres años el yunque y el martillo de ambos oídos se habían empezado a calcificar irremediablemente y al cumplir los cinco las niña había perdido completamente la audición, sin embargo en menos de un mes la operarían y al fin después de ocho años podría escucha a su hermano cantar, él se lo había prometido, y Johny siempre cumplía sus promesas.
‘¿En serio tenías un agujero en el pecho?’
‘Sí, del tamaño de una oreo y de parte a parte… pero ya estoy bien babe, así que nada de preocuparse ¿ok?’
‘Johny, tengo miedo’
El chico se acercó más a su hermana y la abrazó acunándola entre sus brazos, tomó su barbilla en su mano y la hizo mirarle.
‘No tienes que tener miedo de nada, Sarah porque cuando te anestesien la última cara que vas a ver es la mía y cuando te despiertes la primera también será la mía y entonces cuando volvamos a casa te prometo que escucharás todas las canciones que he compuesto hasta ahora. No puedes tener miedo, dulce, porque eres la persona más valiente que conozco.’
Sarah miró a su hermano y le besó en la mejilla, todo iba a salir bien. Se fue hacia la puerta y le dijo adiós con un gesto, y antes de irse le prometió que le avisaría cuando el tío Hank saliese de la ducha.
-Genial, peque… si me avisas podré echarme a dormir un poco, estoy mazo de cansado…uuuuAAAAAmmmm….
Apenas había tocado el colchón y ya estaba dormitando agarrado a su mochila y sin quitarse siquiera el traje de combate. No tuvo tiempo de ver la tenue luz morada que comenzaba a despedir su cuerpo, cuando el brillo se convirtió en un fogonazo que inundó toda la habitación John había desaparecido
-Mmm…mmm… aumh…- el chico abrió un ojo y se extrañó al ver tanta oscuridad.- ¿Sarah?... no me ha despertado… bueno… venga JF levántate…
Un ruido proveniente de su estómago, similar a un rugido feroz le hizo sonreír, antes de la ducha iba a zamparse media cocina. Con los ojos medio cerrados se quitó la mochila de encima y bajó de la cama. ¿Estaba pisando mármol? Su cuarto era de parqué… Cuando se decidió a abrir los ojos, no pudo evitar parpadear sin parar durante un rato ¿dónde demonios estaba? A su alrededor un enorme centro comercial, le esperaba entre sombras, debían de ser más de las doce de la madrugada y el complejo estaba a oscuras, y él había desertado en una de las exposiciones de muebles de dormitorio.
-¿Papá?... ¿Mamá?... ¿tío Hank?...- dijo activando el comunicador de su insignia.
No obtuvo respueta y aquello cada vez le ponía más nervioso. Sin embargo todo lo que podía hacer era moverse así que con extremo cuidado empezó a reconocer la zona. Dejó el mobiliario y llegó a la zona de música y de libros. ¿Harry Potter? ¿Nuevo disco de Ozzy Osborn Black Rain? Pero si eso era de hacía veinte años… Aquello sólo podía ser o una broma o una pesadilla. Pero para ser una pesadilla tenía un hambre atroz… Bien… no han podido cambiar todos los alimentos de un centro comercial, bajó tan rápidamente como pudo a la parte de abajo, por lo general todo el centro comercial que conocía se estructuraban así, comida abajo, todo lo demás arriba. Cuando llegó a las cámaras de frio y vio la fecha de caducidad de los productos no sabía si echarse a llorar o a reir. ¿Cómo demonios había pasado aquello?
‘Volveré y arreglaré aquel error’
‘Si no puedo acabar con tu pasado…’
-¡OH, HAY QUE JODERSE, CON LA PUÑETERA ABUELA…! ¡¿PUES NO ME HA MANDADO AL PASADO?! Menuda mierda… ¡NUNCA QUISE SER CABLE! Jodermierdaputacoñocagoenlavieja…¡QUE NO SOY RACHEL QUE NO QUIERO VIAJAR AL PASADO! Desgraciada vieja pelleja, tener tíos para esto…
Mientras gritaba JF le daba patadas a todo lo que podía encontrar, caminaba en círculos agitando los brazos como un dibujo animado y poniéndose cada vez más rojo hasta que parecía que iba a explotar. Y de pronto tan de repente como había comenzado, paró.
-Muy bien, chaval, no pasa nada, buscamos a los padres y que me manden para casa, seguro que Forja y Bestia pueden hacer algo para llevarme de vuelta… pero… si yo estoy aquí… Casandra también puede estar… Bueno, ok, no pasa nada, la encuentro, la pego un zapatillazo y nos volvemos los dos para casa. Vamos a ver… dónde estarán ahora… 2007… 2007… ¡Oh hijote… que mala suerte!
John hizo memoria, en el 2007 sus padre aun no estaban juntos, era tres años antes de que él estuviese siquiera en camino. En el 2007 su padre no tenía poderes, ni casa, ni esperanza de regreso… en el 2007 su padre estaba en la galaxia Shiar luchando junto a la desquiciada de su ex-novia, contra los locos de su familia y su madre… su madre en el 2007 estaba muerta… ¡qué mierda! Sin embargo no todo estaba perdido… con suerte su padre llegaría pronto del espacio y podría ayudarle. ¿Pero qué le iba a decir?
‘Hola Charles, soy tu hijo venido del futuro, ¿podrías ayudarme por favor a rematar a la hermana que crees aprisionada y mandarme de vuelta a casa? Sí, tu hijo, no, ya sé que no parezco Shiar… ¿tuyo y de quien más?... bueno ahora está muerta y tu no aceptas tus sentimientos por ella, pero cuando la vayas a rescatar a la cara oscura de la luna vais a concebirme en el viaje de vuelta… sí, tú y mamá me torturabais con esos detalles que ningún hijo debería saber de sus padres… Oye, por cierto, ¿sabes esos mamones que te echaron de tu casa y se gastaron parte de tu dinero? Bueno pues te van a traicionar, mataran a muchos de tus hombres-x y harán de mi vida un infierno… ¿por qué ya que estás no les dejas como a helechos cuando recuperes tus poderes?’
Sí, definitivamente sonaba genial…
Dio un par de indicaciones a su traje (las moléculas inestables habían cambiado mucho en veinte años) que de estar preparado para el combate pasó a convertirse en unos vaqueros gastados y rotos en las rodillas y una camiseta blanca de algodón de tirantes. Las botas no podía cambiarlas, así que las guardó en su mochila y tuvo que coger un par converse negras de su pie y ya que estaba una cazadora de cuero negro con corte de motorista que le había parecido muy molona, recordaba que el tío Logan tenía una parecida y siempre le había encantado. Algunas mudas de ropa y comida terminaron de llenar su mochila. Una hora después una sombra salía del centro comercial, no es que estuviese bien robar ni nada por el estilo… pero seguro que en esa situación su madre le hubiese perdonada.
Al salir reconoció la zona, supuso que lo que veinte años después iba a ser la nueva mansión Xavier ahora era un gran centro comercial… y si no recordaba mal la antigua estaba cerca de Nueva York. De San Francisco a Nueva York había un buen trecho… 4960 kilómetros… iba a tener que robar una moto y algunas carteras de camino. Por supuesto luego les mandaría documentación… O también podía parar en Las Vegas y jugar un poco al póquer tal y como le había enseñado el tío Remy…
Dos semanas, una Yamaha FJR 1300, un par de carteras (devueltas a su dueño con la misma cantidad de dinero y 100 dólares más por las molestias) y algunas timbas después, JF se encontraba parado, sentado sobre la moto con el casco apoyado en el depósito de gasolina y el cuerpo reclinado sobre él, a las puertas del Instituto Xavier para Jóvenes Talentos en . Meditaba sobre la posibilidad de darse la vuelta e irse, pero… si no le ayudaba su familia, ¿quién iba a hacerlo? ¿Los Thunderbolts? Sin embargo tenía muy presente que dos de las personas que iba a encontrarse ahí, no eran su familia. Para nada. Y no sabía cómo iba a poder tratarlo.
Tres horas después la gran verja se abría y un hombre de tremendas proporciones con el pelo negro y mirada franca se le acercaba.
-Hola tovarichs, parece que intentas decidir si entrar o no.
‘¿Tovarisch? ¡Oh… Dios, ese tenía que ser Peter! ¡Coloso!’
-Eh… sí…jejeje- el chico se pasó una mano por la larga cabellera rubia, adornada de rastas y trenzas.- Sí, supongo que sí. Por que soy mutante y todo ese rollo, pero no sé si es una buena idea.
-¿Qué tal si entras, echas un vistazo y luego decides?
JF se bajó de la moto y comenzó a empujarla siguiendo a aquel grandullón hacia adentro. Qué diferente era de su escuela… de su casa, llena de chicos y algún que otro Centinela, había oído lo de los Centinelas… Y allí al fondo ellos dos.
-¡Hola! Peter nos ha dicho que llevas horas en la puerta, decidiéndote a entrar. Soy Scott Summer co-director de la Escuela Xavier.
El hombre de las gafas de rubí le miraba afablemente y le tendió la mano con un gesto amigable. El chico se bajó las gafas de sol y no pudo evitar una mueca de asco que terminó convirtiéndose en una sonrisa despectiva. ¡Qué diferente era aquel Summers del que él había conocido! Pero ella… ella no parecía tan diferente, recordaba un escote más generoso si eso era posible y su bastón de diamante, pero básicamente estaba igual. La cirugía plástica también había mejorado mucho en veinte años.
-Parece que eres muy callado, joven. Sí eres mutante y no tienes dónde quedarte la Escuela podrá ser para ti un hogar. Hay ciertas normas por supuesto, pero si las sigues nos llevaremos bien. Mi nombre es Emma Frost, co-directora.
JF cabeceó, intentaba de todas las formas no lanzarse contra ellos o en su defecto ponerse a vomitar violentamente, tenerlos tan cerca de él era espantoso, más de lo que creía poder aguantar. Se quitó la cazadora, era bastante musculoso, modelado por años de entrenamiento, comprobó que la mirada de Emma le escrutaba, comenzaba por sus piernas y subía, parecía divertida al ver la postura de autosuficiencia que tenía aquel joven que mostraba tatuajes en los brazos y un piercing en la ceja.
-Así que Summer y Frost… ¿no se supone que el Instituto es Xavier?
La pareja parecía un poco descolocada por la pregunta y aun se quedaron más cuando vieron que el chico pasaba a través de ellos y entraba a la casa sin dirigirles la palabra. Sólo paró un momento para girarse hacia Peter.
-¡Eh, tovarisch! ¿me enseñarías las instalaciones?
THE END